…y al final acabamos convirtiéndonos en nuestros propios
dobles. Acabamos por convertirnos en una sombra de nosotros mismos. Personas a
las que solo nos parecemos físicamente, y a veces, ni eso. Todas las decisiones
que tomamos, todas las equivocaciones que cometemos, las personas a las que
conocemos y las decepciones que nos llevamos acaban por cambiarnos, por convertirnos
en seres que antes no creíamos que podríamos llegar a ser. A veces para bien y
a veces para mal.
Normalmente el problema radica en los cambios no gustan a
todo el mundo. O no todos los cambios. Pero ¿qué es lo que tomas de referencia
para saber si sigues el camino correcto? ¿A quién? ¿Cuál es el camino correcto?
¿Qué es lo que lo diferencia del incorrecto? ¿Si voy por el incorrecto acabaré
aprendiendo más de mis equivocaciones que de mis aciertos si voy por el
correcto? ¿En qué momento dejaré de saber cuál de los dos es el realmente
bueno? ¿Se puede decir que algo es realmente bueno? ¿O realmente malo? ¿Cuánto
de bueno tiene el malo? ¿Cuánto de malo tiene el bueno? ¿Puedo apartarme de los
dos caminos y simplemente sentarme a escuchar el mundo?
No lo sé. No soy capaz de responder a ninguna de esas
preguntas, al menos, de momento. No obstante, si todos mis errores y aciertos
me han traído hasta aquí, ninguno de los dos caminos debe ser del todo malo. Al
fin y al cabo, si todo el mundo está en constante cambio, así como las personas
que habitan en él, no hay nada estático. Nada que se pueda tomar como
referente.
Realmente solo se trata de avanzar. De tratar de aprender lo
máximo posible, tanto de las cosas malas, como de las cosas buenas. De
disfrutar del camino y sonreír aunque parezca que las cosas no van bien. Porque
la risa es el enemigo natural del miedo, y en cuanto te ríes de lo que debería
asustarte, los problemas y preocupaciones desaparecen.
Piensa en lo que te preocupaba hace cinco años. ¿No es gracioso?
¿No ves cómo al final todo se acaba superando? Piensa en tu yo de hace cinco
años ¿te ves reflejado? ¿cuánto has cambiado? ¿prefieres al nuevo o al viejo?
¿el sacrificio ha merecido la pena?
Al final, todo se reduce a eso. Al sacrificio que hay que
hacer para avanzar, para ser mejor, y si realmente estás dispuesto a correr el
riesgo.
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