Ya no tiene que ver con como vivir o morir. Ahora es solo el cómo hacerlo.
Eso es lo que llena mi mente en los momentos de silencio interior provocados por pausas de vacíos existenciales, a su vez provocados por tonterías tales como haber acabado un libro o decir mal una palabra muy simple.
Me atormenta morir, la idea de muerte, el dejar de existir, no tener consciencia del mundo; no oler, no sentir, no poder ver con mis propios ojos y abandonarte a la negrura infinita que hace la nada tal y como nos es imposible imaginarla.
Con esto he pensado, el la libertad tan grande que tenemos en realidad al vivir, todo esta limitado, es cierto, pero que no tanto como creemos, también es cierto. Tú te pones tu propio límite, tu barrera cultural que mantienes en tu mente no sabes cómo o porqué, tu odio a diferentes términos solamente por tenerlos fijos así, tu miedo al miedo mismo y a tus propias locuras. Eres libre de hacer lo que quieras con lo que tienes y tienes mucho.
Más claro, puedes hacer todo lo que te propongas y locuras impensables siempre que no estén limitadas por pura física. Y aún así, no las haces.
El porqué, muy sencillo. Aquel mundo en el que te sientes rey o reina, allá cada cual, pues no es tuyo.
Tu mente no te pertenece, has conseguido tu solito, a lo largo de tu vida, que no te haga caso. Lo has hecho ahora ademas de pensar en cosas sin sentido piensas que estas no tienen sentido y con ello no haces nada tampoco. Pues así es como hemos perdido la gran batalla de nuestra era, la batalla contra nosotros mismos.
No todos son tan libres como el que puede pensar con claridad, los que estén a tiempo, hacedlo por favor.
No necesitamos más cabezas inertes que no son mas que moldes para pelucas, necesitamos de tí, de tu verdadero tú, de lo que llaman los psicólogos ego, esa cosa que se quiere más a sí misma que al resto y que aún así se da cuenta de lo que vale el resto.
Y este es el modo en el que realmente creo que se vive, pero que sabré yo, preso de mis propias cadenas y consciente de ellas, gracias doy a que mi mordaza no me impida escribir palabras.
Luego he pensado, si esto es vivir, si yo intento vivir y si yo vivo, ¿qué es estar muerto?
Piénsalo lector, la muerte ¿qué es?
Es aquel estado donde no se controla lo que se piensa, donde no se tiene conciencia, oséa que ya no solo no lo controlas, además, no existes tu en ese estado, es cuando no dejas nada y no sientes nada.
Tras mucho meditar y tener miedo a ello me he dado cuenta de que no se le debe tener un miedo tan obsceno y exagerado, no es algo que pueda llegar a ser morboso si quiera, no tienes tiempo de pensarlo porque es cercano a ti desde que naces hasta que no te vuelves a despertar.
Todos los días cuándo vas a dormir abandonas tu consciencia.
Dejas de existir.
Desconectas tu mente y todo lo que conforma tu propio "yo".
¿no es eso morir?
Ya no te importa porque vives con ello, mal hecho, es lo mismo pero con la certeza de que si ignoras el hecho de que podrías no despertarte te dará igual y dirás que si tienes conciencia y que sueñas y que tu mente sigue activa y etc
En el fondo, sabemos que no.
miércoles, 15 de mayo de 2013
viernes, 3 de mayo de 2013
Conquistar el mundo a base de Sangre y Fuego
Momentos en los que lo único que te apetece es montarte
sobre tu dragón, látigo en mano, y conquistar el mundo a base de sangre y
fuego. Dejarlo todo devastado, y contemplar, con orgullo, el mundo envuelto en
llamas, mientras se reflejan, centelleantes, en unos ojos que ya no miran a su
alrededor con el encanto con el que antaño solían hacerlo. Unos ojos que, cada
vez ven menos de la magia que los rodean. Una magia que se debilita cada día
que pasa, pero que con el resurgir de los dragones, parece que le queda un poco
más de tiempo.
Es verdad aquello que dicen de que si te caes siete veces,
debes levantarte ocho. El problema, es que nunca son solo siete. Con suerte,
solo te caerás unas siete veces al día. Con suerte. Por mucho que te empeñes en
levantarte una y otra vez, por mucho que le plantes una sonrisa a cada
dificultad que aparece, siempre viene otra más. Y luego otra. Y otra. Si caigo,
me levanto y me vuelvo a caer ¿para qué levantarme una segunda vez? ¿para
volver a caerme? Si bien cada caída es diferente a la anterior, cada vez que me
pongo en pie también es distinta. No obstante, se me están empezando a gastar
maneras de levantarme.
También dicen que cuando veas que el mundo está envuelto en
sombras, debes darte la vuelta y mirar al sol de frente. De esta manera solo
conseguiré cegarme y escandilarme, aún más de lo que ya lo estoy. Cuando digo
que quiero fulgores de estrellas, no me refiero precisamente a eso. No quiero
puntitos de color indefinido que nublan la visión, ni repentinos fogonazos que
en lugar de alumbrar, solo ensombrecen el camino por el que se supone que
llegaré a mi destino, sea cual sea. Un camino al que se empeñan en poner trabas
y más trabas. Un sendero, a veces oculto, que últimamente parece que se empeña
en dar vueltas y más vueltas en círculos.
Duele decirlo, pero efectivamente, la vida es palo tras
palo, tras palo, tras golpe de remo, tras palo, tras patada en el estómago,
tras palo, tras troncazo en el oído… Contra los palos no tengo nada, de hecho,
cuantos más mejor ¡palos gratis! Pero llega un momento en el que te cansas de
tanta decepción y desilusión. De seguir esperando que la gente no sea tan ruin,
deshonesta, irresponsable. Que no traten de sacar provecho de ti. Que seas algo
más para ello que un simple peón en una partida de ajedrez que creen que
dirigen. Sí, lo sé, mejor espero sentada y leyendo un libro. Un buen libro, que
la cosa va para rato.
¿Y ya está? ¿Esto es todo? ¿No hay nada más? ¿Nada por lo
que merezca la pena luchar, tratar de cambiar las cosas? Necesito algo más.
Necesito un motivo para poder continuar por este tortuoso camino al que llaman
vida. Una razón por la cual levantarme miles y millones de veces. Una razón que
haga que nunca se me borre la sonrisa de los labios.
De momento, dado que no quiero deslumbrarme, seguiré yendo
por la sombrita, se distinguen mejor los matices, y no hace un calor que
provoca que se derritan las ideas. Seguiré por la sombrita, ahí solo pasan
cosas buenas…
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