No sueñes lo que vives. Vive tus sueños. Hazlos realidad,
porque los sueños solo existen para volverse reales. Son la puerta a todos los
mundos que quedan por descubrir, por conocer, por hacerlos nuestros. Esa
puerta, que a veces no es más que un manto de humo, una cortina de niebla, que
trata de velar nuestros ojos, haciendo que en lo que realmente creemos, lo que
queremos para nosotros, no parezca más que una ilusión, algo inalcanzable,
imposible.
Te dirán que estás loco, que no puedes, que solo son sueños
y que tratar de hacerlos reales denota algún tipo de trastorno psicológico. Que
no lo conseguirás, que lo perderás todo por algo que nunca será real, que no
pierdas tu vida persiguiendo quimeras, volutas de humo. Te pondrán la
zancadilla una y otra y otra vez, tratando de que desistas, dado que ellos
dejaron de soñar hace mucho tiempo, y no recuerdan la magnífica sensación
cuando los sueños se vuelven realidad.
Julio Verne soñaba con que el hombre llegaría a la Luna, y
lo catalogaron como un escritor de ciencia-ficción. Orvile y Wilbur Wright
creían que el hombre podría llegar a volar, y los tacharon de locos. A Galileo
Galilei estuvieron a punto de ejecutarlo por afirmar que la Tierra giraba en
torno a Sol y no era el centro del Universo. Vincent Van Gogh tan solo vendió
un cuadro durante su vida. Walt Disney fue despedido de un periódico porque le
faltaba imaginación y no tenía buenas ideas. Rechazado por el equipo de baloncesto
de su escuela, fallado más de 9.000 tiros, y perdido 300 partidos: Michael
Jordan. Albert Einstein no habló hasta que tenía cuatro años y no aprendió a
leer hasta los siete, sus maestros y padres pensaron que era deficiente mental,
lento y antisocial. Steven Spielberg fue rechazado de la Universidad de
California del Sur de Teatro, Cine y Televisión en tres ocasiones. Los
maestros, dijeron que era demasiado estúpido para aprender cualquier cosa y fue
despedido de sus primeros dos puestos de trabajo para no ser lo suficientemente
productivo: Thomas Edison. “Muchacho, naciste para manejar un camión, jamás
podrás cantar”, le dijeron a Elvis Presley.
Todos ellos fueron llamados locos o soñadores en su época,
hasta que el tiempo y la Historia les ha acabado por dar la razón. Ahora les
designa como visionarios, personas que supieron ver más allá de lo que la
sociedad les dejó, de poder proyectar su visión más lejos de lo que se esperaba
de ellos. Seamos visionarios, pues.
Porque si tienes el valor y la locura suficiente para creer
en ellos, para perseguir los sueños más allá de toda razón, de toda posibilidad,
puede que llegues a atravesar todas esas puertas, de internarte de lleno en lo
que antaño te dijeron que nunca podrías alcanzar.
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