sábado, 24 de agosto de 2013

Retrato de una película de miedo de una familia en una casa MARDITA


La familia llega a la casa, que, estará en medio de la puta nada, rectifico, estará en la goma de las bragas de la garrapata que le chupa el culo a la nada, y cerca de un lago (probablemente). Llegan huyendo de los fantasmas de su pasado y tratando de empezar una vida nueva.
El adolescente de turno no está contento, dado que no hay internet (o casi, o puede que poca cobertura) y está lejos de sus amigos.
El niño pequeño probablemente será poseído por el demonio o algo así.
Los padres creen que eso es lo mejor para ellos, sobre todo la madre. Siempre es culpa de la madre que se vayan al culo del mundo.
Llegan y la casa es oscura y tiene mucho polvo
De hecho, es taaaaaaan oscura, que cuando encienden la luz, también se ve oscura.
La limpian y adecentan, y mientras están en ello desubren sombras raras, siluetas, algún niño corriendo por detrás fuera de plano, bombillas que no sirven de nada, porque de hecho, la casa es muy oscura. Te van dando pistas de que la casa está embrujada, para que te vayas acojonando lentamente, aunque será tan tremendamente previsible que.... fiu.
Llegados a este punto de la historia, la familia se acojona y se reúnen todos en el salón o comedor, para tratar de averiguar qué demonios está pasando.
Ahí es cuando uno de ellos, previsiblemnete el hijo adolescente, recuerda o busca en internet que en esa casa murieron no sé cuántas personas por algún tipo de cosa. O que está construida sobre un cementerio. O que sufrió una maldición allá por los años cincuenta. Entonces, una vez se dan cuenta de que lo que pasa en la casa es real, deciden llamar a unos expertos para corroborar que no están locos.
Porque no es más fácil abandonar la casa y regresar a la ciudad, retomar sus vidas de hace... ¿mes y medio? No. Es más fácil enfrentarse a una jauría de seres del inframundo que tratan de acabar con sus vidas.
Que para eso son americanos, coño.
Bien, entonces llegan los expertos.
Invariablemente, son dos, o tres tíos, muy frikis, por cierto.
Uno de ellos será gordo y llevará gorra.
Otro gafas de pasta
Y habrá otro que será el que se dirija a la familia. Ese será el menos raro de todos.
La familia les cuenta el problema, ellos se miran entre sí y asienten, y luego ponen en toda la casa micros y chismes y montan un búnker con discos de vinilo y cosas que giran y lucecitas. Y uno de ellos tiene cascos grandes puestos.
Reúnen a toda la familia en el búnker y se empiezan a escuchar sonidos como intentando sintonizar una radio:
farfihñidruhñeruhgersiarfhdiñrghaegrasgadrñg
Entre esas psicofonías se empiezan a entender algunas palabras rollo: "voy a matarte" o "te voy a destruir" o "sangre, huelo sangre" o algún nombre propio tipo Susan o Megan.
Los expertos se miran, acojonados, la familia se junta más, la mujer le agarra la mano a su marido, asiente con la cabeza, y le dice: "Te lo dije, Jerry, te dije que era real", a lo que él, padre de familia contesta: "No te preocupes, Karen, saldremos de esta".
Los expertos desmontan el chiringuito, y se van, diciéndoles que pronto tendrán noticias suyas
(MENTIIIIIIRA!!!)
La familia se queda un poco hecha polvo, pero siguen cenando a las 8, invariablemente. Entre los padres sueltan algún discurso rollo: "No os preocupéis, todo va a salir bien, saldremos de esta si conseguimos mantenernos firmes y juntos."
En algún momento de esa noche (o puede que de la siguiente), el niño pequeño, rubio, y con tirabuzones, desaparece. Y los padres solo encuentran una huella o mancha de algo que parece sangre en la habitación, en el techo, o un rastro como de manos ensangrentadas por el suelo desde la cama a la puerta o a la ventana (preferiblemente la primera)
Cogen una linterna de un tamaño descomunal, y van así, en pijama y linterna (porque como ya hemos dicho antes, la iluminación es una puta mierda) a buscar a su querido hijo (al que no le an hecho puto caso en toda la peli).
Buscan y buscan, y se acaban separando, y una vez separados, los monstruos, fantasmas, espíritus, bichos, hologramas, demonios del inframundo (o submundo), zombies y demás seres típicamente elegidos para este tipo de película, se ciernen sobre ellos.
Hay gritos, lucha, una mano de muerto saliendo por debajo de la cama, que trata de coger un pie de alguno de los protas, una mano que sale del cajón, reflejos en espejos de alguna muerta, cuchillos de cocina que parecen de carnicero (¿alguien tienes alguno de esos en su casa?, porque yo no, precisamente) y.... lo más importante....
UNA ILUMINACIÓN PÉSIMA
Más gritos, y escenas desagradables, la madre gritando algo en plan: "No conseguirás separarme de mis hijos!!" Hace algún combo y derrota algún bicho pertinente.
De repente, se hace el silencio y solo se escucha el niño pequeño gritando, llamando a su madre desde algún punto del sótano, invariablemente. (o a lo mejor desde el desván).
Todos van para allá, y .....
Más bichos y zombies
*Nota: bicho: dícese de ser animado que trata de cargarse a la familia, no necesariamente tiene que ser un insecto o artrópodo.
Gritos, poca luz, pelea
Pasa algo rollo la daga de luz, la espada de la verdad o algo así, y se cargan a los bichos, sacan al niño.
Se ve cómo amanece sobre el campo, con la bandera estadounidense de fondo, ondeando al viento, sobre un cielo azul claro. Empieza un nuevo día, una nueva vida
La familia está abrazada en el salón, feliz, porque han logrado superar los obstáculos que los caminos inescrutables del Señor les ha encomendado.
Y ya, justito antes de los créditos, se ve cómo uno de los bichos, una mano, tal vez, o puede que un reflejo, aparece en la casa, haciendo que te plantees si puede que no hayan acabado del todo con la lucha por la supervivencia.

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